Resumen
La estimación del Intervalo Postmortem (IPM) es fundamental para la ciencia forense, aunque continúa siendo metodológicamente desafiante. La estimación temprana del IPM (primeras 72 horas) se basa en signos tanatológicos tradicionales, mientras que la estimación tardía del IPM emplea técnicas diversas y frecuentemente conflictivas. Los modelos basados en la descomposición, particularmente el Total Body Score/Accumulated Degree-Day (TBS/ADD), han dominado la antropología forense; sin embargo, enfrentan crecientes cuestionamientos respecto de su validez universal y robustez estadística, impulsando una transición hacia modelos adaptados regionalmente y enfoques bioquímicos/moleculares.
Esta revisión de alcance mapea la literatura de 2020 a 2025, proporcionando una visión integral de los métodos actuales de estimación del IPM. Examina la validación y crítica de la puntuación macromorfoscópica de descomposición, contextualizando técnicas emergentes.
Siguiendo las directrices PRISMA-ScR, las bases de datos (PubMed, Scopus y Web of Science) fueron investigadas sistemáticamente para publicaciones comprendidas entre enero de 2020 y diciembre de 2025. La búsqueda incluyó estudios sobre IPM, puntuación de descomposición, validaciones y metodologías innovadoras. Los datos fueron mapeados para identificar enfoques metodológicos, aplicabilidad, limitaciones y hallazgos relativos a precisión y confiabilidad.
Los resultados confirman un cambio de paradigma. La literatura demuestra evidencias contundentes contra la aplicabilidad universal del modelo TBS-ADD, con estudios que evidencian fallas en múltiples zonas biogeoclimáticas. Concurrentemente, han surgido métodos alternativos, incluyendo sucesión del tanatomicrobioma, perfiles proteómicos y metabolómicos, análisis de degradación de ARN y técnicas avanzadas de imagen. El consenso predominante indica que ningún método único es universalmente confiable, y la ausencia de tasas de error cuantificadas continúa representando una barrera fundamental.
Los modelos generalizados no son sostenibles. El futuro requiere enfoques integrativos multimétodo que combinen observaciones macromorfoscópicas validadas regionalmente con análisis cuantitativo de biomarcadores, exigiendo protocolos estandarizados, infraestructura colaborativa de datos y tasas de error establecidas conforme a los estándares forenses modernos.