Resumen
La Medicina Veterinaria Forense puede entenderse como la aplicación de conocimientos científicos relacionados con la salud animal con el propósito de aplicar principios legales y colaborar con las actividades judiciales. En los casos de muerte, ya sea natural, intencional o por negligencia, se recurre a la tanatología, una rama de la patología que estudia la muerte somática y los cambios cadavéricos. Determinar si una lesión es accidental o no accidental, es decir, si indica la existencia de un delito, exige un análisis integrado de todos los resultados de los exámenes, considerando el contexto de la historia clínica, la escena del incidente y las conclusiones de la investigación derivadas de los exámenes médico-veterinarios. En este contexto, el presente reporte describe el caso de una investigación pericial realizada por médicos veterinarios en colaboración con la policía civil relacionada con un perro mestizo sospechoso de haber sido víctima de maltrato animal. El tutor alertó a la policía ante la sospecha de que el animal hubiera sido quemado intencionalmente. A lo largo del examen pericial completo, que incluyó examen de cuerpo del delito, virtopsia y necropsia forense, se plantearon y descartaron diversas hipótesis. La evaluación completa de los órganos se vio limitada debido al avanzado estado de putrefacción, pero fue suficiente para descartar la posibilidad de carbonización del animal. No se encontraron indicios de heridas por arma de fuego, traumatismos mecánicos ni lesiones compatibles con quemaduras. Sin embargo, la detección del compuesto tóxico Aldicarb en el tracto gastrointestinal sugirió intoxicación exógena como causa de muerte. Por lo tanto, la realización de necropsias, incluso en cadáveres en estados avanzados de autólisis y putrefacción, es fundamental para investigar las circunstancias de la muerte y aportar evidencia esencial para el esclarecimiento de delitos.