Resumen
La máxima del Principio de Locard, según la cual todo contacto deja una huella, es muy popular entre los profesionales de la criminalística; sin embargo, muchas veces no se aplica en su sentido más amplio. Comúnmente, el análisis de la escena del crimen se restringe a la búsqueda de vestigios dejados por el autor, ignorando posibles elementos presentes en el ambiente que pudieron haber sido transferidos al criminal. Este reporte de caso tiene como finalidad demostrar la aplicación práctica de este principio, mediante la cual fue posible establecer la correlación entre un sospechoso y la escena de un doble homicidio consumado y un homicidio tentado con utilización de arma de fuego. El objeto de análisis fue el calzado de un sospechoso, utilizándose el examen con luminol para orientar la búsqueda de sangre en la suela, el análisis de ADN de las regiones quimioluminiscentes reveladas por luminol y, finalmente, la microscopía electrónica de barrido para la búsqueda de fragmentos de vidrio. Ambos análisis señalaron elementos comunes entre la escena del crimen y la suela del calzado del sospechoso, indicando que este estuvo en el lugar de los hechos durante o después del delito, pisando la sangre de una de las víctimas fatales y también fragmentos de vidrio presentes en la entrada del establecimiento. Tales resultados demuestran la necesidad de prestar atención a microvestigios que pueden estar presentes en los sospechosos, principalmente en los calzados.