Resumen
El principal objetivo de los análisis de suelos forenses es asociar el suelo recolectado en una escena del crimen con muestras de evidencias recogidas en zapatos, ropa, herramientas, vehículos y otros objetos relacionados con el sospechoso. Las partículas coloidales del suelo (principalmente la arcilla) presentan alta área superficial específica y cargas eléctricas superficiales, lo que les confiere una gran capacidad de adhesión a otras superficies en estado húmedo o mojado. En este contexto, orientar al profesional pericial en la recolección de evidencias y microevidencias de suelo en escenas del crimen para la realización futura de análisis químicos, físicos y mineralógicos, así como la separación de alícuotas para exámenes entomológicos, palinológicos y de metagenómica, es fundamental para establecer la asociación anteriormente mencionada. El procedimiento de recolección de evidencias y microevidencias de suelo constituye una etapa de importancia primordial en la cadena de custodia, la cual debe mantenerse y documentarse durante toda la investigación, garantizando su integridad hasta el final del proceso penal. En consecuencia, todo el proceso de recolección que será posteriormente descrito, así como el almacenamiento seguro de las muestras, la caracterización del suelo y los métodos analíticos, requieren procedimientos rigurosos cuyo propósito es convertir el material recolectado en un elemento probatorio y, finalmente, conferirle validez indiscutible ante el tribunal de justicia.